Yellowjackets, vivir tras sobrevivir
Si hay una película vinculada a la familia es Hellbender, no solo porque sigue la relación de una madre y su hija, sino porque fue realizada enteramente por la familia Adams.
La historia que nos plantean y muestran es una belleza de terror que comienza con la muerte de una bruja y nos trae al presente, a un ensayo de Hellbender, la banda donde Izzy (Zelda Adams) toca la batería y su madre (Toby Poser) el bajo, siendo ambas cantantes del grupo.
Viven alejadas de la ciudad en medio del bosque e Izzy no tiene permitido relacionarse con otras personas porque, aparentemente, tiene una enfermedad autoinmune. Con el paso de la historia iremos viendo que su situación no es tan así, pero es verdad que su vínculo con otros no será algo fácil de manejar.
Hellbender lleva adelante un discurso de maternidad, poder y conexión con la naturaleza increíble. Estas mujeres van a sentir fuerza y placer a través del miedo de quienes las rodean, lo percibirán de forma proporcional a la cantidad de temor del ser del que se alimenten, a mayor miedo, mayor satisfacción. Esas sensaciones se ven potenciadas por la unión que tienen con la naturaleza y, por lo tanto, la sensibilidad con la que se relacionan con todo lo que proviene de la tierra es maravillosa.
Y la naturaleza que vamos a ver tiene un doble punto, porque las mujeres y la tierra son creadoras de vida y eso les da un valor inigualable, al mismo tiempo, que las une con un lazo difícil de romper, pero por otro, pone sobre la mesa la naturaleza propia de cada una de ellas. ¿Está bien reprimir quiénes somos para no alterar la vida social de las demás personas?.
Este sendero que Izzy descubre sobre quién es, de dónde viene y qué poder está solapado dentro de ella, se vuelve complejo para la madre que constantemente quiere apaciguar su deseo renegando de su pasado, de su madre y su necesidad incontrolable de alimentarse de miedo humano para sentirse más poderosa. Aunque la maduración de la hija es inevitable, es para reflexionar si no hubiese sido mejor que su progenitora le fuese enseñando de a poco sobre sus habilidades y concientizarla acerca de lo que debía o no hacer con ellas.
Otra lectura que nos podemos permitir es por qué una bruja debería ponerse a la altura de un humano, por qué ellas son las malas, cuando las personas también matan a sus pares y a los animales, por qué deberían ocultar su poder cuando los hombres jamás harían algo así.
Los tonos azules de a poco comienzan a predominar en la imagen acompañando los cambios que van sucediéndose en Izzy a medida que va descubriendo que sus sensaciones no se desarrollan igual comiendo un gusano vivo o unas bayas. Los grandes planos generales del bosque nos muestran lo enorme que es, como lo es la relación de estas mujeres con él. Todo ese gran espacio conocido para ellas, que pueden recorrerlo infinidad de veces sin perderse, es un peligro para quienes intenten adentrarse en él, ignorantes de lo que oculta. En contrapunto, los insectos en planos detalle nos permiten percibir lo cerca que están las brujas de ellos, como pueden sentir hasta la vida más pequeña que pueda existir aunque no la vean.
El despertar del ser que permanece oculto en las sombras bajo presión, se termina tornando peligroso para quién no sabe controlar sus propios instintos, pero sobre todo para aquellos que lo rodean y no saben la fuerza e intensidad que lo domina.
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