Yellowjackets, vivir tras sobrevivir

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Hay historias que desde el primer capítulo logran captar la atención de la audiencia y Yellowjackets es una de ellas.  Esta serie es un drama psicológico con un poco de misterio fantástico, donde la mujeres son las protagonistas de una manera muy natural. En 1996 las integrantes de Yellowjackets, el equipo de fútbol femenino de una escuela secundaria de New Jersey, viajan a Seattle con el objetivo de competir en el torneo nacional. En medio del viaje el avión tiene una falla y se estrellan en medio de un bosque. La conmoción pasa y el equipo sobrevive en medio de la naturaleza durante 19 meses. En la actualidad (2021), descubrimos que al menos cuatro de esas chicas (Shauna, Misty, Natalie y Taissa) se volvieron adultas lo mejor que pudieron oprimiendo los recuerdos de la peor experiencia de sus vidas. Yellowjackets es oscura, no solo desde lo visual, sino desde el ser humano. A medida que la historia avanza se combina el pasado con el presente para intentar mostrar quiénes y cómo e...

Post morten, Skarnes donde nadie muere

Cuando uno decide empezar un emprendimiento, lo primero que piensa es que sea rentable y tenga ganancias. Tiene que ser algo que tenga posibilidad de prosperar. También, algo de lo que la gente no prescinda si tiene problemas económicos. Un negocio que no pueda fallar. A algunas personas puede darles impresión, pero si tenemos todo esto en cuenta, podríamos acordar que tener una funeraria puede resultar bastante bueno en términos de necesidades y ganancias. Sin embargo, ¿existe un pueblo o una ciudad, donde este tipo de proyecto no pueda funcionar?. Parece que sí. Post Mortem, una de las últimas series de Netflix, lo pone a prueba. 

En Skarnes, una ciudad noruega, parece ser esto posible. Para abordar el tema en esta serie eligieron la comedia negra y le damos una cálida bienvenida a esa decisión. Con tanto policial negro escandinavo, nos viene bien un poco de sátira. Lejos quedan todas esas investigaciones complejas y detallistas para dar paso al mínimo trabajo de investigación posible porque el presupuesto de la policía no es suficiente.


Utilizar recursos para investigar o para hacer autopsias no son lujos que se puedan dar muy seguido en Skarnes, pero gracias a una primera autorización para descubrir el motivo de fallecimiento de una joven, comienza la historia.


Luego de encontrar el cuerpo sin vida de Live Hallangen (Kathrine Thorborg Johansen) en medio de una granja, los oficiales se disputan entre hacer la autopsia o no. Finalmente, el más joven de ellos se impone con su energía de novato y su jefa la autoriza. En medio de la misma, Live se despierta casi como si la hubiesen salvado de morir ahogada. Tras la confusión sobre su estado vital, nos vamos dando cuenta que ella no es la misma joven que era antes de su supuesta muerte.


A lo largo del desarrollo de la serie, la policía tiene que lidiar con diversas situaciones, como este falso crimen y otras muertes repentinas y también con el tráfico de drogas, pero siempre lo hará con el mayor de los cuidados porque no hay fondos para todo. En paralelo, la fuerza no es la única que tiene dificultades económicas, ya que en esta pequeña ciudad distanciada solo por 72 kilómetros de Oslo, las personas no mueren a menudo y la funeraria Hallangen (sí, la funeraria de la familia de Live) está al borde de la quiebra.


Lejos de ser este el peor problema, la realidad de Live y su familia es más compleja, ya que ella es víctima de una condición que desconoce y que le fue heredada de su madre: necesita beber sangre para vivir. En este punto cruzamos el límite de lo real para agregar el condimento ideal que se necesita para un policial fantástico. Ella va a ir descubriendo esta necesidad, mientras Odd (Elias Holmen Sørensen), su hermano mayor, comienza a descubrir la situación de la funeraria que recibe tras la repentina muerte de su padre.


Fácilmente podríamos imaginar que estos cambios en las vidas de los hermanos Hallangen pueden ser un win-win para ellos, pero no es tan fácil. El problema es que Live es una persona muy solitaria, se lleva muy bien con su hermano, mas no tienen una relación muy íntima con él, por lo tanto, ambos deben aprender a sobrellevar estas alteraciones en sus vidas sin la ayuda del otro.


El humor se coloca muy bien al momento de reconocer que a veces las tragedias de uno son el bienestar de otro, como también cuando se representa el desgaste que genera la burocracia ganándole generalmente a las necesidades de los investigadores. Llena de personajes que velan por sí mismos, en esta serie no es difícil hallar momentos graciosos que nos permiten quitarle un poco seriedad a temas como la muerte, y que, al mismo tiempo, visibilizan el negocio que esta implica. “Eligieron el ataúd más barato, se ocuparán de los programas y la comida” reza Odd, frustrado porque no logra vender paquetes completos funerarios a los hijos de una señora fallecida como si fueran ofertas de viaje. En el fondo, una funeraria no es más que cualquier otro emprendimiento que tiene por fin mantener a una familia.


Es una serie que toma la temática criminal escandinava que hoy se consume tanto en los servicios de streaming y la vuelve propia y distinta gracias a los toques de humor, y a colocar en otra perspectiva las motivaciones e intereses propios de cada personaje.


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